El reflujo gastroesofágico es un problema común en los primeros meses de vida del bebé. Los lactantes con este trastorno suelen regurgitar frecuentemente entre tomas.
Durante los primeros meses, el sistema digestivo del bebé tiene características particulares debido a su inmadurez y a que su dieta consiste principalmente en leche. Esto se debe a que la función digestiva del lactante está aún en desarrollo.
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
- El reflujo ocurre cuando el cardias, una válvula que impide que el contenido del estómago vuelva al esófago, no funciona correctamente.
- El reflujo se produce cuando la leche, mezclada con los jugos gástricos, regresa del estómago a la boca en cantidades mayores de lo normal.
Síntomas del reflujo en el bebé
- Los bebés con reflujo suelen regurgitar frecuentemente entre tomas, incluso varias horas después de haber comido, cuando parecen tener hambre de nuevo.
- Este trastorno puede confundirse con los cólicos, ya que también provoca agitación y llanto. Sin embargo, a diferencia de los cólicos, las crisis dolorosas del reflujo pueden ocurrir a cualquier hora del día y persistir después del tercer mes.
- El reflujo no depende del tipo de leche, sino de la incapacidad del cardias para retener el contenido del estómago.
Posibles complicaciones del reflujo gastroesofágico
Aunque la mayoría de los bebés con reflujo gastroesofágico crecen normalmente y su digestión y absorción de nutrientes son adecuadas, pueden surgir complicaciones respiratorias y problemas para dormir.
Esofagitis y problemas de sueño debido al reflujo
- El contacto frecuente del esófago con los jugos gástricos puede causar esofagitis, una inflamación que provoca ardor y malestar.
- Esto puede hacer que el bebé llore con frecuencia y tenga dificultades para dormir, especialmente por la noche.
- En casos graves, la inflamación puede causar cicatrices en el esófago, estrechándolo y dificultando la deglución.
Complicaciones respiratorias
- La leche regurgitada puede entrar en la laringe, la tráquea o incluso los bronquios, causando tos persistente.
- Las sustancias que llegan a los bronquios pueden causar bronquitis o neumonía, manifestándose con fiebre y problemas respiratorios.
- El contacto directo de la leche con las vías respiratorias también puede causar sensibilización y alergias, que pueden llevar a ataques de asma.
- El riesgo más grave es la posibilidad de asfixia si un pequeño objeto entra en la tráquea del bebé.
Cómo prevenir el reflujo
Para reducir la probabilidad de regurgitación, es importante evitar que el estómago del bebé se llene de aire. Durante la comida, el bebé debe estar sentado o en posición erguida y, después de comer, debe eructar para eliminar el aire ingerido. Tras la comida, no se debe agitar al bebé; en su lugar, mantenerlo en una posición semitumbada y no ponerlo inmediatamente en la cuna. Durante el sueño, es recomendable que el bebé descanse boca arriba con la cabeza ligeramente elevada. Además, el pañal no debe apretarle.
Otros remedios para el reflujo
- Evitar comidas abundantes para reducir la probabilidad de regurgitación.
- Si el bebé está amamantado, se le puede separar después de 20 minutos y darle un solo pecho, vaciando el otro. Si se alimenta con biberón, se puede reducir la cantidad de leche.
- Esperar al menos dos horas y media entre comidas para permitir que el estómago se vacíe.
- Disminuir el tiempo de uso del chupete para evitar la acumulación de aire en el estómago.
Cuestionario para saber si tu bebé tiene reflujo
- ¿Regurgita frecuentemente, incluso horas después de comer?
- ¿Muestra signos de acidez, como expresiones de desagrado?
- ¿Tiene hipo más de una vez al día?
- ¿Experimenta vómitos recurrentes?
- ¿Se muestra agitado e intranquilo?
- ¿Llora debido al dolor de la regurgitación?
- ¿Es difícil alimentarlo a pesar de que parece tener hambre?
- ¿Tiende a mantener el cuello flexionado hacia un lado?
- ¿Tiene dificultades para dormir y descansar varias horas seguidas?
- ¿Arquea la espalda hacia atrás al dormir?
Si el bebé muestra estos síntomas acompañados de llanto, gestos de dolor o regurgitación frecuente, podría tratarse de reflujo gastroesofágico, y se recomienda una visita al pediatra para descartar cualquier problema.

