Cuando tu pequeño se siente mal o tiene fiebre, es fundamental saber cómo tomarle la temperatura de manera precisa para poder actuar con rapidez y consultar al pediatra si es necesario. A continuación, te explicamos cómo hacerlo correctamente y qué termómetros son los más recomendados para cada situación.
¿Qué tipo de termómetro es el más adecuado?
Los termómetros digitales son la opción más precisa y segura para medir la temperatura de tu hijo. Evita los termómetros de mercurio, ya que pueden romperse y liberar este elemento tóxico, y opta siempre por un termómetro digital. Estos dispositivos utilizan sensores de calor electrónicos y se pueden emplear en diferentes áreas del cuerpo: boca, axila, recto e incluso el oído.
Tipos de termómetros digitales:
- Termómetros digitales ordinarios: Son versátiles y pueden usarse de forma oral, rectal o axilar. Son la mejor opción para tener en casa y se consideran muy confiables.
- Termómetros digitales de oído (membrana timpánica): Utilizan un escáner infrarrojo para medir la temperatura en el canal auditivo. Aunque son precisos, pueden verse afectados por la cera en el oído o la forma del canal auditivo, por lo que se recomienda su uso en niños mayores de 6 meses.
- Termómetros digitales de arteria temporal: Estos miden la temperatura en la frente, específicamente sobre la arteria temporal. Son fáciles de usar, incluso mientras el niño duerme, y son adecuados para todas las edades.
Consejos para tomar la temperatura según la edad
El método que elijas para tomar la temperatura dependerá de la edad de tu hijo y de su nivel de cooperación. Aquí te presentamos las recomendaciones según cada etapa:
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Bebés menores de 3 meses: La forma más precisa es tomar la temperatura rectal. Aunque puede parecer intimidante, es importante hacerlo correctamente para obtener una lectura exacta.
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Bebés de 3 a 6 meses: La temperatura rectal sigue siendo la mejor opción. Sin embargo, también puedes optar por la medición axilar o de la arteria temporal si es necesario.
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Niños de 6 meses a 4 años: La temperatura rectal continúa siendo la más confiable. No obstante, también puedes usar termómetros digitales de oído, axilares o de arteria temporal.
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Niños de 4 años en adelante: La medición oral es la más adecuada, siempre que tu hijo pueda sostener el termómetro correctamente debajo de la lengua. Si no es posible, puedes seguir utilizando los métodos anteriores.
Pasos para tomar la temperatura en diferentes áreas del cuerpo
- Rectal: Lubrica la punta del termómetro digital y colócalo suavemente en el recto del bebé, introduciéndolo entre 1 y 2 cm. Mantén el termómetro en su lugar hasta que emita el pitido que indica que la lectura está lista.
- Oral: Coloca la punta del termómetro digital debajo de la lengua del niño y pídele que cierre la boca hasta que se complete la medición.
- Axilar: Coloca el termómetro en la axila del niño, asegurándote de que esté en contacto directo con la piel. Mantén el brazo del niño pegado a su cuerpo mientras se realiza la medición.
- Oído: Introduce el termómetro en el canal auditivo, siguiendo las instrucciones del dispositivo para asegurar una lectura precisa.
- Arteria temporal: Desliza suavemente el termómetro por la frente de tu hijo hasta obtener la lectura.
Seguridad y cuidado del termómetro
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Limpieza: Antes y después de cada uso, limpia la punta del termómetro con alcohol para evitar cualquier tipo de contaminación.
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Almacenamiento: Guarda el termómetro en un lugar fresco, lejos de la luz solar directa y fuentes magnéticas, y asegúrate de tener siempre una pila de repuesto.
Cuándo consultar al médico
Una fiebre puede ser un signo de que el cuerpo de tu hijo está combatiendo una infección. Sin embargo, es importante saber cuándo debes contactar al médico:
- Si tu hijo es menor de 3 meses y tiene una temperatura rectal de 38 °C (100.4 °F) o más.
- Si tu hijo tiene entre 3 y 6 meses y presenta una fiebre superior a 38.9 °C (102 °F) junto con irritabilidad, letargo o incomodidad.
- Si tu hijo tiene más de 6 meses y la fiebre dura más de un día o si muestra otros signos preocupantes como tos, resfriado o diarrea.
Recuerda, las pequeñas variaciones en la temperatura son normales, pero si tienes dudas, es mejor consultar con el pediatra.
